miércoles, 29 de junio de 2011

La Tarjeta De Invitación De La Boda.


          Cuando nos invitan a una boda (ya sea de un familiar o un amigo/a),  siempre nos quedamos deseando que nos llegue pronto la invitación, ya que siempre se nos queda la duda de si estaremos realmente invitados a la boda o no. Pero, ¿qué pasa cuando nos llega por fin?. Todos (o casi todos) siempre esperamos la típica invitación estándar con diseños adornados con alianzas, campanas, ramos, etc... y en muy pocas ocasiones consiguen sorprendernos (los novios, of course) con algo que se salga de lo normal o que resulte minimamente original.
 

           Sin embargo, cuando realmente nos envían algo decididamente rompedor y diferente, ¿cúal es la cara que realmente ponemos?, ¿estamos preparados para una nueva experiencia?. ¿Seguiremos aferrándonos (inconscientemente) a nuestros patrones limitadores preestablecidos?. ¿Porqué nos impedimos aceptar todo cambio que, por otra parte, es fundamental para el buen desarrollo del ser humano?.
          De esta forma, es normal encontrar comportamientos comparativos con respecto a otras invitaciones. Que si la de mi hermana fué mejor, que si la de mi prima fué un desastre...¿Realmente hacemos la invitación que queremos o la que esperan nuestros familiares?.


          Otra cuestión vendría dada por el obsoleto uso que se le dá al envio por correo de las susodichas invitaciones. Se hace del todo ilógico que inmersos como estamos ya en una sociedad completamente tecnificada, con internet incrustrado en todos los ámbitos de nuestra vida, se siga utilizando tan arcaico método. Facebook y el correo electrónico no sólo es rápido e instantáneo, sino que permite la completa interactuación con el interlocutor. Envías, te contestan, todo en un par de segundos. No puede ser más fácil. Por eso es absurdo seguir manteniendo vías tan estrechas de mentalidad simplemente porque es lo que siempre ha funcionado.

 
          ¿Y vosotros qué pensáis?. ¿Existen las tarjetas estándar enviadas con métodos protocolarios, o creeís que es mejor adaptarse a los tiempos que corren, realizando siempre lo que uno siente que es lo mejor para sí?.

          La duda está sembrada. Ya sólo quedan vuestras respuestas...

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